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viernes, 1 de julio de 2016

2.2)LA DEFENSA DEL LIBERALISMO

Mi relación con el liberalismo no nació del privilegio, sino de mis simpatías por los luchadores de la libertad. Ser liberal significaba aceptar que la vida es sagrada, que toda persona vale, que nadie puede ser discriminado por el color de su piel, el tono de su fe o la clase social a la que pertenece.
Significa que alguien pueda pensar distinto y que esa diferencia no incluya el cadalso para el objetor; significaba discutir el poder -secular y religioso- discutirlo y ponerle límites y, en lo personal, significa un aliento a la curiosidad, el asombro, el ejercicio lúcido de la inteligencia.

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